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El doble salto de Andrea y Oli

Las dos jugadoras rojiblancas se incorporaron esta temporada al primer equipo desde el Femenino C

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23/06/2021 11:56

Llegaron al Real Sporting en el verano de 2017 para formar parte del Infantil C, el primer equipo infantil femenino de la historia del Club. Solo tres años más tarde, con apenas 15, Andrea Sordo y Olaya Enrique han dado el salto al primer equipo para convertirse en dos piezas clave en la consecución de la permanencia en Reto Iberdrola. Son las benjaminas de la plantilla, pero, cuando el balón comienza a rodar, la edad pasa a ser solo un número. Sentadas en la grada del campo 1 de Mareo, un césped en el que ambas vivieron su primer partido en casa en el primer equipo, Andrea y Oli hacen repaso de una temporada que ninguna de las dos podrá olvidar. 

“Fue espectacular en todos los sentidos. Yo saqué muchas cosas de aquí, aprendí muchas cosas, tanto del fútbol, como de la vida, y consejos que te van a servir para siempre”, apunta Oli. “Para mí igual. En el equipo, al ser las pequeñas, nos ayudaron mucho a crecer, como futbolistas y como personas. Además, en lo futbolístico fue un año duro, pero en el que te das cuenta de que al fútbol cada vez hay que ponerle más trabajo, más lucha y, sobre todo, nunca rendirte”, añade Andrea.

Las dos jugadoras dieron el salto a Reto Iberdrola desde regional. Una diferencia de categoría que ambas subrayan: “Quizás en lo que yo noté más el salto fue que toda esa lucha, todo ese trabajo y todo ese sacrificio que vienes haciendo desde que empiezas a jugar al fútbol, al subir de categoría, cada vez te exiges más y todo ese trabajo lo tienes que llevar a un nivel mayor para poder estar a tope en la categoría”, apunta Andrea y Oli añade que “se nota mucho en los entrenamientos y, sobre todo, en los partidos, la intensidad que le pone la gente. Sí que le pones intensidad estando en regional, pero no es lo mismo. Sube el nivel”.

La llamada para formar parte de la primera plantilla despertó en ambas ilusión y responsabilidad a partes iguales. “A mí me hizo mucha ilusión y supe que iba a ser un año duro, que probablemente no fuese a tener los minutos que yo quisiera tener, pero que iba a sacar muchas cosas y es lo que he sacado”, reconoce Oli. “Veníamos de una situación difícil, de haber vivido un confinamiento, y recibir esa llamada fue una dosis de alegría. Pensar que, con mi edad, iba a llegar a ese nivel de fútbol, me dio esa dosis de motivación y de pensar: ‘Vamos a estar a tope y a disfrutar esta oportunidad’. Como dijo Oli, no me esperaba jugar tantos minutos y he crecido mucho”, señala Andrea.

Ambas jugadoras llegaron de la mano al primer equipo, igual que hicieron al Club. En la temporada 17-18 formaron parte del Infantil C en una plantilla en la que también estaban Érika, Yaiza y Lucía Hernández, ya integradas este curso en el primer equipo, y cuyo entrenador era Rafa Bernal. Una señal de que el trabajo desarrollado en la cantera sportinguista tiene una gran repercusión. “Me puse muy contenta de ver que todo el trabajo que llevamos haciendo desde que llegamos, se nota. Mira dónde estamos cada uno. Se nota que mi trabajo ha sido positivo, como el de ellas, y ojalá poder seguir viéndonos crecer mucho tiempo”, apunta Andrea.

Oli remarca, además, una ventaja añadida: “El hecho de conocerse, el tener, no ya un equipo, un grupo, ayuda mucho en el campo. Este año se ha visto que no solo somos un equipo, somos un grupo y casi una familia. Estamos todas muy unidas y en el campo eso se nota, tanto en los momentos malos, como en los buenos. Sobre todo en las cosas malas porque, cuando pasan, estamos todas juntas”. 

Uno de los momentos que guardan con más cariño de la temporada es el partido contra el CE Seagull en Badalona que supuso la consecución del objetivo. “Para mí esta temporada estuvo llena de momentos increíbles, de los mejores momentos de mi vida en el fútbol. El  mejor quizás fue cuando conseguimos la permanencia. Nos dimos cuenta de que todo lo que llevábamos trabajando esta temporada tuvo la recompensa que nos merecíamos. Hasta el último minuto lo estuvimos luchando y lo celebramos como nos merecíamos”, resalta Andrea. 

Oli recuerda que “hubo mucha tensión, nervios. No eran nervios malos de decir ‘me lo juego todo’. Sabía que estábamos juntas, que íbamos a salir al campo e íbamos a disfrutar”. Y se queda también con “el hat-trick en Friol. Quieras que no son tres goles en un partido y, además, ganamos”.

La atacante rojiblanca fue la segunda máxima anotadora con diez goles. Una cifra muy destacable en la categoría. “Signfica mucho para mí. Estoy muy orgullosa de esta temporada. Sí es verdad que hubo muchas cosas que se pudieron hacer mejor, pero de todo se aprende. Estoy muy orgullosa y espero que la siguiente temporada sea mejor todavía”.

Y en lo que a números se refiere, Andrea no se queda atrás. Participó en los veinticuatro partidos y lo hizo, además, en diferentes posiciones del campo: lateral, mediocentro y extremo. “Una semana te toca trabajar en un puesto y otra en otro. Es una parte positiva como futbolista, porque me ha ayudado a crecer mucho, ya que Rafa me ha dado la oportunidad y me ha enseñado todo. Y también ayudas mucho al equipo. Me daba igual salir a un partido y que Rafa me dijera que jugara aquí o allí. Yo lo único que quería es que, donde jugara, pudiera dar lo mejor de mí, y poder ayudar al equipo. Estoy super orgullosa de poder haberlo hecho este año”.

Y a la celebración de la permanencia en Reto Iberdrola se unió este mes de junio la consecución del objetivo con el Sporting B, que continuará el curso próximo en Primera Nacional. En su debut en la categoría, si bien ya habían jugado con el filial en Regional, Andrea y Olaya aportaron su granito de arena para lograr la continuidad en la categoría. Una temporada, sin duda, para enmarcar.

Se habla de: Real Sporting Femenino, Reto Iberdrola, Andrea Sordo, Olaya Enrique